De los cinco sentidos, el olfato es el más cercano al dominio pleno del pasado. El olor puede realmente transportarte. Ver, oír, tocar, degustar no son tan poderosos como el olfato si quieres que todo tu ser regrese por un instante al pasado. Por lo general, no quiero hacerlo, pero al tener los olores retenidos en un frasco, puedo llevar un control y puedo oler únicamente los olores que quiero, cuando me da la gana, para recordar lo que en aquel momento se me antoja. Tan sólo por un instante. Lo bueno de la memoria olfativa es que la sensación de ser transportado cesa en el momento en que dejas de oler, de modo que no hay efectos secundarios. Es una manera muy limpia de recordar.
Mi colección de perfumes semiusados es ahora muy extensa, aunque no empecé a usar muchos de ellos hasta principios de los años sesenta. Antes, los olores de mi vida eran los que por casualidad llegaban a mi nariz. Pero entonces me di cuenta de que tenía que tener una especie de museo del olfato con el fin de no perder para siempre cierta clase de olores. Me encantaba cómo olía el vestíbulo del teatro Paramount en Broadway. Cerraba los ojos y respiraba hondo siempre que iba allí. Luego lo tiraron al suelo. Puedo contemplar todo el tiempo que quiera una foto de ese vestíbulo, ¿y qué? Jamás podré volver a olerlo. pág. 163.MI FILOSOFÍA DE A a B Y DE B a A

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